Literatura sin fronteras
Literatura sin fronteras
¿Qué sería de la literatura sin las palabras?
La página en blanco está llena de palabras fugitivas,
por lo que un texto escrito son las palabras atrapadas.
Esas letras reunidas en cada palabra,
esas palabras reunidas en cada párrafo,
esos párrafos reunidos en cada página,
y esas páginas reunidas en cada escrito,
van más allá de ser simples letras,
palabras,
párrafos o páginas,
ya que como existen infinitas combinaciones entre ellas,
es factible decir a su vez, que hay infinitos textos por escribir,
y, por tanto,
existen infinidad de probabilidades de descubrir nuevos lugares,
y al decir lugares me refiero a espacios,
no solo de este mundo ni de esta dimensión,
sino también a los espacios más profundos de cada ser humano y de cada mente.
Las palabras no tienen fronteras físicas ni abstractas,
las palabras son como el universo que se expande infinitamente
sin ninguna barrera establecida,
la palabra y el universo forman parte los alcances de la mente
y de lo que es posible imaginar.
El universo le es intangible al ser humano,
por ser algo abstracto,
al igual que las palabras muchas veces le son intangibles a nuestra mente,
por ciertas limitaciones o fronteras,
creadas específicamente para entorpecer nuestro conocimiento
y disminuir la magnitud del saber humano.
Sin la palabra no existiría el pensamiento humano,
no habría forma de comprender las cosas,
y menos de evolucionar y cultivar nuestra mente.
Además, cómo sería posible traspasar las fronteras creadas por el lenguaje
sin un conocimiento previo de la significación de las palabras.
Es por eso que la literatura juega un papel importante en la vida,
nos inculca inteligencia y capacidad de razonar
más allá de lo que sabemos,
porque la literatura nos indica que siempre habrá cosas nuevas
libros nuevos por leer,
palabras nuevas por conocer
y más a fondo de esto, nuevas maneras de pensar.
La literatura no existiría sin el libre pensamiento,
sin cruzar las fronteras mentales que nos hemos creado,
y sobre todo no existiría sin sobrepasar las leyes sociales y morales,
cuyas dictaduras muchas veces nos callan,
y no dejan que seamos escuchados
por ningún otro medio
que no sea la escritura.
Catalina Camacho C.

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